Hoy ví una imagen que me trajo muchas cosas a la memoria. En la imagen en cuestión aparecia una tortuga que intentaba subir por una duna con el viento en contra.En ese momento no pude más que pensar una cosa…esa tortuga, paso a paso, esperaba llegar a la cima de esa duna, deseaba llegar hasta allí pero iba sin prisas, con pasos firmes, podía con el viento, con las arenas tan inestables… incluso era capaz de seguir con ese enorme caparazón... el mismo que en esa ocasión le parecería una carga impresionante pero que en otro momento resulta ser su casa, donde descansa, donde vive… incluso donde esconde su cabeza cuando ya no quiere ver a nadie… ahí quedan marcados sus años, todo su recorrido vital….
¿Acaso nosotros no debemos, podemos o somos tortugas alguna vez?… es más, ¿no deberíamos ser o podríamos ser como esa tortuga?
Esos deseos son nuestros sueños, están ahí siempre son como llegar a ese cima de la montaña, los sueños son esos soplos que nos hacen seguir adelante cuando parecen que ya no podemos seguir nuestro camino, los sueños son razones de cada día para continuar.
Las dunas, la arena, el viento… son como esas cosas que nos encontramos por el camino de nuestra vida, tanto si nos dirigimos hacia el logro de nuestro sueño como cuando no lo hacemos. Son esas arenas que nos hacen tambalearnos, ese viento que no nos deja ver lo que tenemos delante, esa cortina de arena que es capaz de nublarnos la vista…
El caparazón… acaso no tenemos nosotros uno. Tenemos uno con múltiples utilidades… en ese caparazón nos escondemos, escondemos nuestra cabeza como hace la tortuga cuando no queremos que nadie nos vea… ese caparazón es también todo aquello que llevamos a nuestras espaldas… acaso nosotros no llevamos una carga como la tortuga… diría que nuestro caparazón es mucho más pesado, guardamos demasiadas cosas y siempre damos un sitio de honor a nuestros malos recuerdos… pero nosotros tenemos una opción que no tiene la tortuga, abandonar el exceso… podemos reducir el tamaño de esa carga, podemos dejar cosas por el camino, podemos abandonar recuerdos dolorosos y quedarnos con todo aquello que nos sirva para seguir adelante ¿por qué no lo hacemos?...
En la vida somos como tortugas intentando llegar a la cima de dunas… somos personas que intentan conseguir sueños, proyectos… debemos tomarnos las cosas con tranquilidad, paso a paso, utilizar nuestro caparazón cuando creamos oportuno el hacerlo, vayamos con paso firme por muchas arenas o mucho viento que tengamos en contra. Sigamos nuestro camino aprovechando las maravillosas vistas, cuando las nubes de arenas nos dejen verlas… disfrutemos de la compañía que nos encontraremos por el camino… agarrémonos a ella para continuar, para seguir… pero sobre todo nunca abandonemos nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestros deseos… son lo que dan razón a nuestra vida.

