"...Pero el más difícil de describir es el silencio sin explicación de un amigo.
El tiempo pasa y cuánto más larga se hace la espera más se olvida el silencio cómplice, el de miradas de un mundo, el cuerpo a tierra mirando los cielos.
El silencio se convierte en asesino de los recuerdos.Uno empieza a ser silencio, ese, que es capaz de decirlo todo, aunque el otro no esté para percibirlo y entonces uno, enmudece.Y el silencio todo lo habita cómo una luz de un propio universo.
Esta carta termina en silencio amigo mío de alguna vez. Tu silencio empieza a llegar y te hace persona difusa, confundible y callada. Levanto mi copa sin el menor ruido, en dónde estés, sonríe, gesto que aún puedo imaginar sin que nos sorprenda ningún sonido..."
Estas preciosas palabras las he cogido prestadas de un blog de una mujer que cada vez que la leo hace que saque mi parte mas tierna... hace que se encoja mi corazón y en unas cuantas ocasiones ha conseguido que mis lágrimas se acerquen al borde de mis ojos (y esta vez lo ha vuelto a conseguir)... asi que gracias Lucía...
Sin duda lleva razón, yo no hubiese podido describir mejor ese sentimiento al que hace referencia... ese silencio que no se pide de una persona que no esperas... duele. A veces no está en nuestra mano romper ese silencio, a veces pensamos que ya no tiene sentido romperlo... que si alguien lo ha puesto ahí es por algo...
Como le dije... antes que quedarme con los silencios prefiero usarlos para recordar los buenos momentos, las risas, las miradas, la complicidad, la confianza... pero como tan bien ella dice, el silencio empieza a convertirse en asesino de los recuerdos aunque hay cosas que por muchas palabras que te digan, por muchas personas que vengan a llenarte de risas, de confianza, de complicidad... hay cosas que nunca se olvidan...
El tiempo pasa y cuánto más larga se hace la espera más se olvida el silencio cómplice, el de miradas de un mundo, el cuerpo a tierra mirando los cielos.
El silencio se convierte en asesino de los recuerdos.Uno empieza a ser silencio, ese, que es capaz de decirlo todo, aunque el otro no esté para percibirlo y entonces uno, enmudece.Y el silencio todo lo habita cómo una luz de un propio universo.
Esta carta termina en silencio amigo mío de alguna vez. Tu silencio empieza a llegar y te hace persona difusa, confundible y callada. Levanto mi copa sin el menor ruido, en dónde estés, sonríe, gesto que aún puedo imaginar sin que nos sorprenda ningún sonido..."
Estas preciosas palabras las he cogido prestadas de un blog de una mujer que cada vez que la leo hace que saque mi parte mas tierna... hace que se encoja mi corazón y en unas cuantas ocasiones ha conseguido que mis lágrimas se acerquen al borde de mis ojos (y esta vez lo ha vuelto a conseguir)... asi que gracias Lucía...
Sin duda lleva razón, yo no hubiese podido describir mejor ese sentimiento al que hace referencia... ese silencio que no se pide de una persona que no esperas... duele. A veces no está en nuestra mano romper ese silencio, a veces pensamos que ya no tiene sentido romperlo... que si alguien lo ha puesto ahí es por algo...
Como le dije... antes que quedarme con los silencios prefiero usarlos para recordar los buenos momentos, las risas, las miradas, la complicidad, la confianza... pero como tan bien ella dice, el silencio empieza a convertirse en asesino de los recuerdos aunque hay cosas que por muchas palabras que te digan, por muchas personas que vengan a llenarte de risas, de confianza, de complicidad... hay cosas que nunca se olvidan...







