Seguí leyendo, después de unas palabras má
s acerca de esos primeros años de los que Marianela no tenía muchos recuerdos... encontré unas hojas en blanco... como si hubiese decidido no escribir nada... como si hubiese deseado que nada de esa etapa de su vida hubiese pasado... o quizás era solo otra etapa de la que ella no recordaba nada...
s acerca de esos primeros años de los que Marianela no tenía muchos recuerdos... encontré unas hojas en blanco... como si hubiese decidido no escribir nada... como si hubiese deseado que nada de esa etapa de su vida hubiese pasado... o quizás era solo otra etapa de la que ella no recordaba nada... De repente, al pasar unas hojas, en mitad de una de ellas encontré otras palabras que me sorprendieron igualmente que las primeras:
"Ahora, que yo ya empiezo a recordar con más claridad. Recuerdo como iba a casa de la abuela, me quedaba de pie, a su lado, con mi cuaderno y mi lápiz, y veía como hacía cada comida con tanto cariño, para que luego todos comieramos... creo que era lo que más le gustaba hacer de comer y darnos de comer a todos, como si con eso todos volvieramos a reunirnos con ella. Me encantaba pasar esos ratos con la abuela... que buena su comida ¡ojala yo cociné como ella cuando sea mayor!... me enseña muy bien, me dice todas las cosas que tengo que poner en la olla... aunque aún hay cosas que no entiendo muy bien... echa unas cosas que ella llama "especias" yo no entiendo que son, pero ella dicen que para dar buen sabor a la comida, que si no saben feas... bueno si la abuela lo dice seguro que es verdad, así que yo apunto sus nombres: romero, tomillo, pimienta, azafrán, comino... ¡que nombres!.
Recuerdo esos momentos con la abuela que tanto me gustaban... ahora ella ya no está... es ella la que se ha cambiado de pueblo... seguro que echamos de menos sus comidas... pero también a ella, al abuelo... "
Después de estas palabras que más podía añadir yo, sólo pense que cuanto amor habían en esas pequeñas palabras... cuanto cariño por una abuela que siempre estuvo y supo rodearse de los suyos... y como esa niña ansiaba aprender de su abuela una de las cosas que más admiraba de ellas... aunque no dudo que admirara muchas más... seguro que la abuela hacía muchas más cosas bien.
El siguiente fragmento de la historia es uno de los que más me sobrecogieron... y es que a veces en tan pocas palabras se puede decir tanto... a veces la vida y nosotros mismos somos tan crueles... a veces un par de palabras pueden hacer que se claven en nuestro corazón, y recordar una situación una y otra vez como un martillo que no cesa de golpear continuamente en nuestra cabeza y en nuestro corazón... creo que es eso lo que le ocurrió a esta pequeña o gran niña... a juzgar por como estaba escrito... y por la situación en que me los encontré...
Me los encontré en un papel destrozado, posiblemente un papel que había sido doblado previamente y luego vuelto a la "normalidad"... un papel con un pequeño texto escrito, garabateado... como intentando esconder unas palabras que jamás hubiese deseado escuchar...
Así decía: "Que malos son mis compañeros, y es que escuche como decían que yo era la que peor caía de la clase, yo sé que con las niñas no tengo buena relación, y que ellas a veces no me tratan del todo bien pero iban hablando un compañero y una compañera y los escuche... ellos no se dieron cuenta de que yo estaba pero al verme, se quedaron callados, yo ya lo había oído..."
6 comentarios:
Cuantas verdades juntas: q crueles son los niños... y q bien cocinan las abuelas ehhh??.
Un besote
Volvere con mas tranquilidad a leer esta historia.
Muchas gracias por los premios.
Un besito y una estrella.
Mar
precioso, en serio, me has dejado sin palabras, no pares
un beso
Que recurdo me trae a mi tambien ... esea comidas de la abuela..
me encanta, cada vez más la historia,
un beso,uswjd
Realmente precioso. Parace que al leerlo estás tocando perciopelo.
Un saludo.
Oye, qué bien eso de ponerle musiquita a tu blog... me encantó, te voy a copiar la idea jajaja.
Saludos
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