Cuando llegue el miércoles y después de 6 años emprenda ese camino que lleva hacia su Aldea, en el momento en el que éste, después de más de 8 años me coloque el traje de flamenca y la flor y me monte en esa carriola para hacer el camino por primera vez acompañada de algunas de mis amigas, se unirán en mí muchos sentimientos.
Porque estos días siempre se me viene a la memoria esos maravillosos caminos pasados con la familia, ese último camino que hice que fue el mejor que haré en mi vida, camino hecho con mis padres, mi hermano y mi abuelo, nosotros nada más, pero camino que recordaré por siempre… porque fue y (supongo) será el último que haré contigo…
Yo no he vivido ese sentimiento rociero que tiene mucha gente pero vivo la romería a mi manera, con mis sentimientos, con ese que te lleva a soltar unas lágrimas cuando estas junto a Ella. Mi romería se resume en dos momentos, especiales, mágicos, inexplicables:
1. El camino hacia la Aldea, ese camino lleno de color, de alegría, de cantes, pero también de fe, de momentos de recogimiento… y al entrar la noche el momento que todos esperamos, llegar a su Ermita y verla a Ella.
2. Esa madrugada de Lunes, el domingo por la tarde me coloco mis vaqueros, mi camisa de siempre (que me acompaña desde hace 5 o 6 años ese mismo día), mis botos y me voy de nuevo para vivir ese momento, esa salida que tanto me gusta. Llega la media noche y me voy hacia la Ermita esperando ese famoso “salto de la reja”… los minutos se hacen largos, la gente se empieza a amontonar a tu alrededor, si no te andas con ojo, acabas bastante más lejos de donde te pusiste cuando llegaste, aunque no importa, lo importante es Verla. Y llega ese momento en el que sale por las puertas de su casa, esa primera levantá, ese atronador sonido de vivas y aplausos y ya está otro año más en la calle.
En la noche, de madrugada, cuando algunos prefieren irse a descansar yo aprovecho y me acerco a Ella, no le pido nada, en ese momento me acuerdo de mi madre, de mi abuela, de las personas a las que se que les encantaría estar ahí para verla, y le doy las gracias por poder estar un año más esa noche disfrutándola por las calles de la aldea, sintiendo todo eso que Ella solo es capaz de hacer sentir…
En la romería también hay momentos para la fiesta, para beber, para comer, para cantar, para bailar... pero para eso también hay momentos durante todo el año, para lo otro no...
3 comentarios:
Hala, no sabía que fueras rociera... Yo he vivido varias veces la noche rociera, el salto de la reja... El camino nunca lo he hecho, pero es que más que nada lo hacía porque mi padre sí es más rociero y además ha ido varias veces con su grupo flamenco cantando...
Nada, espero que este año lo pases genial. ^^
Un abrazo.
los años seguirán siendo inolvidables en nuestras retina cada madrugá del lunes...
P.D: que te ha pasado con el traje??XDD...si no encuentras puedes probarte uno mío.un beso amorrr
YO nunca he ido y no lo entiendo. pero la gente que me lo cuenta, siempre habla de esos sentimientos.. Así que disfrutalos Besos
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